De una cuenta de Instagram a un fenómeno nacional: las historias detrás de El Tardeo Indie Cool

Hay proyectos que nacen con una estrategia perfectamente diseñada, con un plan de negocio de veinte páginas y un calendario lleno de objetivos. Y luego están los que empiezan con algo mucho más sencillo: una idea, un poco de pasión… y una cuenta de Instagram abierta una noche cualquiera. Así empezó todo para David Cool.

En aquel momento, su objetivo era modesto. Quería crear un espacio donde las bandas emergentes pudieran tener un altavoz. Nada de grandes pretensiones, ni de imaginar un movimiento que acabaría llenando salas por toda España. Solo compartir música indie, descubrir artistas nuevos y conectar con gente que sintiera lo mismo. Así nació Indie Cool, una cuenta que empezó a crecer de manera orgánica entre seguidores que pronto empezaron a llamarse a sí mismos los indie Coolers.

Al principio, el proyecto era puramente digital. Publicaciones, recomendaciones de canciones, vídeos de conciertos pequeños… y conversaciones interminables en los comentarios. Pero algo curioso empezó a ocurrir: cada vez más gente preguntaba lo mismo.

“¿Y cuándo hacemos algo en directo?”

David recuerda que al principio respondía con emojis o bromas. Pero la pregunta se repetía tanto que acabó convirtiéndose en una especie de presión amistosa. “La gente no quería solo escuchar música desde el móvil. Querían vivirla”, explica.

Así nació la idea de El Tardeo Indie Cool, aunque, según cuenta su fundador, no fue exactamente un plan maestro. Fue más bien una mezcla de intuición y un poco de locura.

La primera edición se organizó hace apenas dos años en Barcelona. Nadie sabía muy bien qué esperar. Había cierta emoción, pero también dudas: ¿vendría gente? ¿Funcionaría un tardeo indie? ¿O sería una de esas ideas que parecen geniales hasta que llega el día del evento?

La respuesta llegó antes incluso de abrir las puertas. Las entradas se agotaron en cuestión de horas.

“Recuerdo mirar el móvil y pensar: esto se nos ha ido un poco de las manos”, bromea David.

Aquella primera tarde tuvo momentos que ya forman parte de la pequeña historia del proyecto. Uno de ellos ocurrió cuando sonó una canción de Vetusta Morla y toda la sala empezó a cantar al mismo tiempo. No era un karaoke improvisado: era más bien una especie de catarsis colectiva. Gente que no se conocía de nada saltando, abrazándose y gritando letras como si se conocieran de toda la vida.

Alguien incluso se subió a una silla para cantar más alto. Nadie le pidió que bajara.

A partir de ahí, todo empezó a crecer. Lo que había nacido como un experimento local empezó a replicarse en otras ciudades. Primero Madrid. Luego Málaga. Después Granada, Sevilla, Bilbao, Valladolid y Vigo. Hoy, El Tardeo Indie Cool es un pequeño fenómeno nacional que mantiene la misma esencia que aquel primer evento.

Según David Cool, el secreto está en el ambiente.

“No es un tardeo para posturear. Aquí la gente viene a cantar, a saltar y a compartir algo que no se encuentra en muchos sitios”.

Barcelona sigue siendo el epicentro del movimiento. Cada sábado, salas emblemáticas como Luz de Gas, Sala B o La Biblio se llenan de público dispuesto a transformar la tarde en una fiesta. Durante seis horas —de seis de la tarde a medianoche— el tiempo parece detenerse entre guitarras, estribillos coreados y una energía que sorprende incluso a quienes vienen por primera vez.

Una de las anécdotas favoritas de David ocurrió precisamente en Barcelona. Un grupo de amigos llegó pensando que era un evento tranquilo, algo para escuchar música mientras tomaban una copa. A las ocho de la tarde ya estaban saltando en medio de la pista como si estuvieran en un festival.

“Uno de ellos me dijo después: ‘Venía por acompañar a mis amigos… y ahora soy el que quiere volver la semana que viene’”.

Ese es uno de los aspectos más curiosos del proyecto. El público es tremendamente variado. La media de edad se mueve entre los 30 y los 45 años, pero en la pista se mezclan generaciones sin ningún problema.

“Hay veinteañeros, cuarentones e incluso gente de cincuenta años”, explica David. “Y lo mejor es que todos comparten la misma energía”.

De hecho, muchos asistentes acaban formando parte de una comunidad que se repite cada semana. Hay un grupo de aproximadamente 300 personas que prácticamente no fallan ningún sábado.

“Eso es lo que más nos emociona”, dice el fundador de Indie Cool. “Ver a la gente volver”.

Pero El Tardeo Indie Cool no es solo una fiesta. También es una plataforma para artistas emergentes, algo que conecta directamente con el espíritu con el que nació el proyecto.

En la nueva temporada, antes de que empiece la sesión de DJ, algunos tardeos incluyen actuaciones en directo de bandas que están empezando. Es una forma de devolver al proyecto su origen: descubrir talento.

En el repertorio conviven nombres consolidados como Viva Suecia, Zahara, Rigoberta Bandini, Love of Lesbian o Vetusta Morla, junto a propuestas más nuevas como Ultraligera o Los Anijuelos del Guadiana. Una mezcla que refleja perfectamente la evolución del indie español.

El resultado es una experiencia que deja a muchos asistentes sin voz… literalmente.

“El público sale afónico, pero feliz”, dice David entre risas.

Y aunque el proyecto ya se ha expandido por toda España, su fundador insiste en que el objetivo no es crecer sin control.

“Queremos consolidar las ciudades en las que ya estamos. Crecer sí, pero sin perder lo que hace especial a esto”.

Porque al final, más que un evento, El Tardeo Indie Cool se ha convertido en una celebración colectiva. Un lugar donde desconocidos cantan juntos, donde la música une generaciones y donde una simple tarde puede acabar convirtiéndose en un recuerdo compartido.

Y todo empezó, curiosamente, con una cuenta de Instagram abierta casi por casualidad.